domingo, 21 de noviembre de 2010

Rapidamente cerré los ojos y fue como volver a ese instante en el que juré nunca más hacerlo.

Lentamente me mentí a mi misma y dejé que se derramase mi moral y mi racionalidad por un instante entre mis dedos.

Los ojos en blanco, la cabeza en penitencia, las manos entrelazadas y mi frente fría contra la superficie.

Creí que era más fuerte, debí mentirme durante más tiempo.

Me volví a encontrar con mis defectos.
Estaban allí, mezclándose con el agua.

Tragé saliva y dejé que fluyeran por mi cuerpo denudo.
Mientras, tú recorrias con tu mirada mi nuca.

Al otro lado de la cama, seguía sin hablar, sin reaccionar y tú mantenías la mirada.

lunes, 15 de noviembre de 2010

Me he desangrado mientras soñaba contigo.

domingo, 7 de noviembre de 2010

Se dejaba llevar igual que la chica de la canción.
Era toda tuya, pies, cabeza, corazón.
Un día lo vendiste todo a la monotonía y ella se largó.
Abandono lo llamaste.

lunes, 25 de octubre de 2010

Acabo de ver una señal tuya en mi presente.

viernes, 15 de octubre de 2010

Palabrerías amargantes.
Gargantas silenciadas.
Bocas llenas de deseos.
Lamentos que no cesan.

Tú, yo, nosotros. Nunca, siempre, tal vez.

sábado, 2 de octubre de 2010

¿Te acuérdas de la lluvia?
Esa lluvia finita, casi omnipresente en todo momento, que nos caló los vaqueros rotos que debí tirar el pasado verano.

La recuerdo como si fuera ayer, como si aquella toalla todavía me siguiera cubriendo la piel.
También recuerdo que me decías que te gustaba mirar hacia arriba cuando llovía, yo odiaba tener los pies mojados. Pero me gustaba verte mirando hacia arriba y que tu cara fuera un espejo en donde la lluvia golpeaba.

Y las gotas sonaban, pero mis pies están secos. Las gotas suenan, afuera, donde yo ya no estoy y tu sigues mirando hacia arriba.

Te recuerdo empapado, mirándome, mirándonos. La lluvia casi omnipresente, tan presente que llenó mi casa de agua, me hundí, hundimos esos momentos y yo no supe nadar a contracorriente.

Recuerdo tu cara mirando al cielo y diciéndome que siempre estaríamos juntos cuando pasase la tormenta.