Sin duda el momento es terrible.
La situación impredecible.
Unas necesidades que tú las convertías en mimos.
Unos antojos que tú los convertías en vicios.
Sin duda el momento era preciso.
La situación impuesta.
Una lucha que tú la convertías en contínua.
Unas dudas que tú las convertías en males.
Sin duda el momento era necesario.
La situación injusta
lunes, 6 de agosto de 2012
lunes, 30 de julio de 2012
lunes, 16 de julio de 2012
lunes, 9 de julio de 2012
En ocasiones las lágrimas duelen.
Afloran como cuchillas. Rajan hasta que la sangre inunda tus pensamientos.
Pequeñas rajas, que sabes que se cierra, que parece que nunca estuvieron ahí, pero están.
Se abren, se cierran, duelen, se curar y vuelven a sangrar cuando uno menos se lo espera.
A veces tienen nombre, a veces son únicamente una necesidad.
Yo suelo saber en que momento afloran, las estoy esperando, limpio la zona y siemplemente me quedo en silencio. Son puntuales. Sólo es cuestión de conocerse.
Afloran como cuchillas. Rajan hasta que la sangre inunda tus pensamientos.
Pequeñas rajas, que sabes que se cierra, que parece que nunca estuvieron ahí, pero están.
Se abren, se cierran, duelen, se curar y vuelven a sangrar cuando uno menos se lo espera.
A veces tienen nombre, a veces son únicamente una necesidad.
Yo suelo saber en que momento afloran, las estoy esperando, limpio la zona y siemplemente me quedo en silencio. Son puntuales. Sólo es cuestión de conocerse.
jueves, 28 de junio de 2012
Puede que el agua sobre mi cuerpo intente dejar señales.
No creo que duelan, pero sí que hay sangre. De la que se derrama y llena sentimientos.
Tal vez el agua, en pequeñas gotas trace un camino.
No creo que llegue a ninguna parte, pero si que hay ganas. De las que permiten amar.
Sin embargo toda se evapora, desaparece sobre mi vientre.
No creo que tu paso por mi sea lo mismo, pero si que has sido necesidad. De la que alimenta mis entrañas.
No creo que duelan, pero sí que hay sangre. De la que se derrama y llena sentimientos.
Tal vez el agua, en pequeñas gotas trace un camino.
No creo que llegue a ninguna parte, pero si que hay ganas. De las que permiten amar.
Sin embargo toda se evapora, desaparece sobre mi vientre.
No creo que tu paso por mi sea lo mismo, pero si que has sido necesidad. De la que alimenta mis entrañas.
domingo, 10 de junio de 2012
Me digiste transparencia. Honestidad. Verdad.
En cuanto le diste la mano a ella yo sentí. Mentira. Crueldad. Falsedad.
A mí me hiciste el amor entre el sol de la ventana y las sombras de tus dedos.
Yo era aquella a la que digiste que podrías crear vida entre sus pechos.
La que te lamí y acariciaba. A la que penetrabas hasta la saciedad.
Cuando la besaste frente a mí supe que no eran más que palabras. Que un nuevo fantasma tenía nombre y apellidos y se colgaría de mi por un tiempo. Hasta que un nuevo sol despertase entre esa ventana y me volviera a penetrar. Pero esta vez de verdad.
En cuanto le diste la mano a ella yo sentí. Mentira. Crueldad. Falsedad.
A mí me hiciste el amor entre el sol de la ventana y las sombras de tus dedos.
Yo era aquella a la que digiste que podrías crear vida entre sus pechos.
La que te lamí y acariciaba. A la que penetrabas hasta la saciedad.
Cuando la besaste frente a mí supe que no eran más que palabras. Que un nuevo fantasma tenía nombre y apellidos y se colgaría de mi por un tiempo. Hasta que un nuevo sol despertase entre esa ventana y me volviera a penetrar. Pero esta vez de verdad.
martes, 15 de mayo de 2012
Estaban en el salón. Apunto de marcharse para salir.
Él obrservándola sin hablar, mientras ella se arreglaba.
Él la preguntó- ¿Cuánto queda para marcharnos?
Cinco Minutos-estimó ella. Y con delicadeza enseñó los cinco dedos de su mano.
Más tarde, cuando volvieron se quedaron dormidos en el salón.
Nunca supieron cómo, pero tiempo después todo acabó.
Entonces, ella le preguntó - ¿Cuánto crees que aguantaremos sin olvidarlo?
Él recordó la escena de aquella tarde y abriendo bien su mano enseñó sus cinco dedos. y determinó - Tan sólo cinco minutos.
Versión de 'Cinco Minutos'- Mirafiori
Él obrservándola sin hablar, mientras ella se arreglaba.
Él la preguntó- ¿Cuánto queda para marcharnos?
Cinco Minutos-estimó ella. Y con delicadeza enseñó los cinco dedos de su mano.
Más tarde, cuando volvieron se quedaron dormidos en el salón.
Nunca supieron cómo, pero tiempo después todo acabó.
Entonces, ella le preguntó - ¿Cuánto crees que aguantaremos sin olvidarlo?
Él recordó la escena de aquella tarde y abriendo bien su mano enseñó sus cinco dedos. y determinó - Tan sólo cinco minutos.
Versión de 'Cinco Minutos'- Mirafiori
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