martes, 15 de mayo de 2012

Estaban en el salón. Apunto de marcharse para salir.
Él obrservándola sin hablar, mientras ella se arreglaba.

Él la preguntó- ¿Cuánto queda para marcharnos?
Cinco Minutos-estimó ella. Y con delicadeza enseñó los cinco dedos de su mano.

Más tarde, cuando volvieron se quedaron dormidos en el salón.
Nunca supieron cómo, pero tiempo después todo acabó.

Entonces, ella le preguntó - ¿Cuánto crees que aguantaremos sin olvidarlo?
Él recordó la escena de aquella tarde y abriendo bien su mano enseñó sus cinco dedos. y determinó - Tan sólo cinco minutos.


Versión de 'Cinco Minutos'- Mirafiori

domingo, 6 de mayo de 2012

Puede que esto dure un minuto.
Que el sentimiento se quedé instalado en mi cuerpo durante milésimas de segundo.
Pero es suspiro que desprenderé de mi boca será recordado durante años.

Realmente no es más que suspiros y bocanadas.
Solamente son vibraciones y ajetreos.
Puede que tal vez un te quiero entre ellos.

Y el tiempo se ha parado, al igual que mi respiración.
Mis ojos se han quedado en blanco al igual que mi mente.
El suspiro, unido al te quiero, ha salido por mi boca y lo he sentido.

Realmente es un minuto.
Solamente un instante fugaz.
Puede que que el te quiero dure más.

miércoles, 25 de abril de 2012

Volver a escuchar el mismo disco con la misma postura que aquella noche.
Hay momento en los que parece que la vida no pasa y que uno vuelve a preguntarse aquellas cosas y aquellos por qués que tantas noches de insomnio crearon.

domingo, 22 de abril de 2012

La necesidad de gritar es la suma de mi capacidad para frenar mis impulsos y la falta de energía para frenar mis lágrimas.

lunes, 9 de abril de 2012

Un año más ha pasado, ha sucedido, se ha sentido.
Puede que el resto no os hayáis dado cuenta. Puede que para vosotros no sea relevante.
En mi pequeño mundo, ese por el cual subsisto, respiro y siento, el temblor se notó.

Puede que no sea de hacer balances, de contar cuantas veces he sabido cruzar la calle con el semáforo en rojo, otras tantas veces que he dicho gracias sin esperar respuesta o carcajadas he emitido por encima del promedio normal.

Tal vez, este año me haya cambiado, me haya puesto en otro sito, en otro contexto y con nueva gente. No sé si el próximo estará la misma gente o cada vez menos o incluso no esté yo. Pero supongo que todo es cuestión de probar, de saborear, de vomitar un poco de lo que no nos gusta, de lo que nos hace daño para dejar entrar a lo que nos sienta bien o lo que creemos que nos debería sentar bien en un futuro cercano.

Puede que haya repetido muchas veces la misma palabra, la misma falta ortográfica, la misma sensación. Me gusta la repetición, me gusta gustar.

Hoy.
Mañana.
Tal vez.
Puede.
Debería poder.

domingo, 25 de marzo de 2012

Tenía ganas de decírtelo.
Sabía perfectamente la música que sonaría, la luz que habría y el olor.
En mi mente estaba toda esa imagen y me imaginaba tu respuesta.
En mi pecho retumbaban las palabras, unas detrás de otras, hasta doler.
No iba a ser un discurso,ni un cliché. Iba a exhalar, a tomar aire y simplemente lo pronunciaría.
Podría haber pasado que el miedo me hiciese trabarme, que sudase, mi corazón se pusiese a palpitar muy rápido y mis manos temblasen, pero nunca la idea fue tan clara.

Al final no sucedió, no te lo dije y tú no lo escuchaste.
Pero tenía ganas de decírtelo.

viernes, 9 de marzo de 2012

Cuatro es mi numero favorito.
Cuatro las noches que mi cama huele a ti.
Cuatro las piernas, cuatro los brazos que se lian debajo de las sábanas.
Cuatro, la hora en la que por la noche me despierto para atestiguar que sigues ahí.
Cuatro es la línea de metro en la que nos despedimos.
Cuatro los orgasmos seguidos.
Cuatro la suma de nuestros cumpleaños.
Cuatro los años que nos separan.
Cuatro la hora en la que nos acostamos ese día.
Cuatro la suma del número de mi calle y de mi piso donde te espero tras el ascensor.
Cuatro las veces que nos cruzamos antes del primer beso.
Cuatro las ocasiones que he visto tus conciertos.
y cuatro son los meses.