"El fuego de la abuela era el brasero. Salía a encenderlo muy de mañana al descansillo de la escalera y se estaba un rato atizándolo con una palmeta de junco. Luego lo cubría con la ceniza del día anterior que babia puesto en el borde mientras se encendía el picón nuevo. Así echaba la abuela un día sobre otro y los tenía todos enhebrados en un hilo de ceniza" (Industrias y Andanzas de Alfanhui)
Acabó de encontrar la imagen de mi abuela entre citas de textos que estudio. Creo que es lo más cercano que he estado de ella en años.
viernes, 29 de enero de 2010
viernes, 22 de enero de 2010
miércoles, 20 de enero de 2010
Contar hacía atrás la volvía loca. La sensación de ir desmenuzando los números entre sus labios la excitaba tanto el ser que se sentía más poderosa. Controlaba todo en su mente.
Se decía así misma
" Si cuento hasta 6 y no pasa una persona en bicicleta quiere decir que no tengo que hacerlo"
10.....9...8.....7.....6 y no pasaba nada. Ni un solo alma. Pero ella necesitaba una segunda prueba
" Si cuento hasta 3 y la gota de café no se derrama por la taza es que no tengo que hacerlo"
6...5....4....3 y no pasa nada. Ni el café se inmutó. Pero ella necesitaba una tercera prueba.
"Si cuento hasta 0 y no llega el autobús quire decir que no tengo que hacerlo"
3...4....2......1...... y el autobús llegó, pero ella ya lo hizo.
Se decía así misma
" Si cuento hasta 6 y no pasa una persona en bicicleta quiere decir que no tengo que hacerlo"
10.....9...8.....7.....6 y no pasaba nada. Ni un solo alma. Pero ella necesitaba una segunda prueba
" Si cuento hasta 3 y la gota de café no se derrama por la taza es que no tengo que hacerlo"
6...5....4....3 y no pasa nada. Ni el café se inmutó. Pero ella necesitaba una tercera prueba.
"Si cuento hasta 0 y no llega el autobús quire decir que no tengo que hacerlo"
3...4....2......1...... y el autobús llegó, pero ella ya lo hizo.
domingo, 17 de enero de 2010
sábado, 16 de enero de 2010
Yo no tengo un dios,
ni creo en una religión
y tampoco creo que nadie me tenga que salvar de nada.
Pero tengo intuición
y creo en el instante justo
y también creo que alguien está a mi lado para salvarme
Por ello tengo que cuidarte como a un Dios
creo que te haré una religión
y puede que creer en tí me salve de este devenir.
ni creo en una religión
y tampoco creo que nadie me tenga que salvar de nada.
Pero tengo intuición
y creo en el instante justo
y también creo que alguien está a mi lado para salvarme
Por ello tengo que cuidarte como a un Dios
creo que te haré una religión
y puede que creer en tí me salve de este devenir.
jueves, 14 de enero de 2010
Yo también alguna vez quise ser Alfonsina y lanzarme al mar, pero no lo encontré mientras andaba en círculos.
A mí también me acompañó la angustia y el dolor, me arrullaban como a ella las caracolas, pero en mi caso eran voces del pasado, que me hablaban, que me hacía sentirme viva. Por eso no encontré el mar, porque esa voz no fue mi guía entre las rocas, ni me hizo un vestido para la última noche.
Mientras Alfonsina espera que sean otros quienes contesten a tus llamadas, yo te espero aquí, impasible y me repito a corazón abierto que des señales de vida, porque si yo no fui al mar es porque fuiste tú quien ocupó ese lugar, aquella tarde de invierno, cuando yo decidí no volver; y la soledad quiso llamar a la puerta donde no había marca roja.
Te confundiste de camino, tomaste mi lugar y ahora no puedo seguirte, mis círculos se cierran, me impiden respirar. Pero no será una muerte como la tuya, ahogado en el mar, la mía será de pena, con las rodillas en la arena y la espuma entre las uñas. Esperando.
A mí también me acompañó la angustia y el dolor, me arrullaban como a ella las caracolas, pero en mi caso eran voces del pasado, que me hablaban, que me hacía sentirme viva. Por eso no encontré el mar, porque esa voz no fue mi guía entre las rocas, ni me hizo un vestido para la última noche.
Mientras Alfonsina espera que sean otros quienes contesten a tus llamadas, yo te espero aquí, impasible y me repito a corazón abierto que des señales de vida, porque si yo no fui al mar es porque fuiste tú quien ocupó ese lugar, aquella tarde de invierno, cuando yo decidí no volver; y la soledad quiso llamar a la puerta donde no había marca roja.
Te confundiste de camino, tomaste mi lugar y ahora no puedo seguirte, mis círculos se cierran, me impiden respirar. Pero no será una muerte como la tuya, ahogado en el mar, la mía será de pena, con las rodillas en la arena y la espuma entre las uñas. Esperando.
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