sábado, 12 de diciembre de 2009


Hoy solo queda una imagen en mi retina. Dos personajes anónimos que se esconden tras un
traje de piel ajeno.

Para no dañar,
para no mentir,
sólo para amar.

miércoles, 9 de diciembre de 2009

Tu "yo" se clavó en mí como una espina.
Quise que cada día se clavara más y me impidiera respirar;
el deseo de que sin respiración mi palpitar fuera más fuerte y lo oyeras desde la distancia.

Tu "nosotros" se hizo más asiduo entre mis verbos.
Quise que un "nuestro" significara siempre un "tuyo" y un "para siempre";
el deseo de que sin tu lengua el verbo se quedara sin sujeto y no quisieras intentarlo.

El eterno retorno nos hace volver a cruzarnos, a querernos, a amarnos.

domingo, 6 de diciembre de 2009

Me levanté pronto, con los ojos nostálgicos.
Ví luz pero no eras tú.
De nuevo te habías escurrido entre mis fantasias

martes, 1 de diciembre de 2009

Y como llegó la mañana se fueron las mentiras,
las lágrimas de ayer se conviertieron en legañas que cierran tus ojos creandote una mentira que solo está en tu cabeza.

Como vino se fue sin avisar, tantas palabras, tan pocas metas cumplicas.
Me sentí una cualquiera en manos del amor infravalorado.

sábado, 28 de noviembre de 2009

Elena, al igual que la Ana de la canción, quiere jugar en la alfombra
cruzar sus pies con los de él.
Rozar su piel, oler su cuerpo y darse cuenta de que nunca se fue lejos.

viernes, 27 de noviembre de 2009

Siento que le perteneces.
Siento sentir que ya no sientas nada por mí.

Odio que le toques, que tus manos recorran su cintura
y acaben en el cóncavo mundo de las sensaciones.
Que los orgasmos que guardabas para mí, se hayan impregnado de su aliento,
que te lo diga al oido de la misma forma como te lo decía yo, bajito y excitante.

Siento que le perteneces.
Siento sentir que no sientas nada por mí.

Detesto que la mires como creí que me mirabas a mí, y que toques su pelo
como si no existiera otro, y yo mientras enviándote mis cabellos por carta para
que no los olvidaras.
Que pienses en ella cuando necesites hablar y yo no sepa más de tí.

Siento que le perteneces.
Siento sentir que no sientas nada por mí.

Aborrezco seguir prendada de tu belleza, de tu sinceridad y mientras tanto
besas sus labios con fuerza y gana, como cuando me besaste a mí y no querías acabar.
Que por un momento creí que yo era ella, y tú creiste que yo no quería serlo.

Siento que le perteneces.
Siento sentir que no sientas nada por mí.

martes, 24 de noviembre de 2009

A veces Matilde se pregunta por las voces que escucha en su cabeza.
Al principio pensaba que eran sus "yo" lejanos, aquellas vidas pasadas que dejaban su sabiduría. Más tarde se tachó de loca porque esas voces le daban datos erroneos que le hacian confiar y actuar para luego salir herida. Ahora las había comenzado a coger cariño, las hacía debatir, las cantaba nanas para que se durmieran mientras ella pensaba y recapacitaba. Pero un día una de las voces se rebeló, sonaba grave y acusatoria, fría y ajena. Se dio cuenta que en una ocasión había encerrado a una de ellas bajo llave por miedo a que le hiciera enamorarse, porque era la voz de su corazón. De tanto que se olvidó de ella, ésta había envejecido, de tanto darse tiempo.El tiempo pasó más deprisa de lo que esperaba.

El corazón se estaba quedando mudo