Hay lágrimas.
Puede que demasiado sentimientos en este pecho desnudo.
Posiblemente la ansiedad se haya apoderado de la parte izquierda de ese pecho, mientras que mi parte derecha busca una solución.
Hay lágrimas.
Puede que amor en este vientre semidesnudo.
Posiblemente el amor se haya instalado en mis entrañas, dejando un hueco a los golpes bajos y los malos entendimientos.
Hay lágrimas.
Puede que sexo en esta vagina entre sábanas.
Posiblemente la pasión se haya atado, de pies y manos, en estos labios deseosos de rozarte, dejando un hueco a la falta de sentimientos.
domingo, 26 de febrero de 2012
lunes, 13 de febrero de 2012
Sentir así.
Amar así.
Comprender así.
Juzgar así.
Dudar así.
Llorar así.
Reir así.
Comprender mientras tú te desplazas hacia mi costilla más dédil, hacía el punto estratégico en el que el golpe es mucho más doloroso. No creo que lo evite, no creo que me aparte ni un milímetro de ese impacto. Es tuyo, y como tuyo lo tomo, como tomé el amor en su momento, como vino, directo, sin sospechas.Sin reclamos.
Hablar así.
Entender así
Querer así
Atacar así.
Crecer así.
Creer que tu estabas junto a la ventana, recogiendo la luz, recogiendo todo ese resplandor para crearme un momento de vitalidad, un vestido de domingo de sol, una energía que acompañar a este esfuerzo que fue crear una historia. Un inico y un final, más eternidad que para siempre, más profunidad que espacio.
Gozar así.
Follar así.
Pegar así.
Rasgar así.
Culpar así.
Morir así.
Entender que tras el final puede que no haya nada, ni una pizca de sensaicones, que todo esté vendido, que yo fui comprada para saciarte, para llenarte de caprichos, para llenarme tú amí con ese líquido viperino. Lo bebí, lo saboreé y abusé como tú hiciste conmigo.
Mentir así.
Dormir así.
Terminar así.
Amar así.
Comprender así.
Juzgar así.
Dudar así.
Llorar así.
Reir así.
Comprender mientras tú te desplazas hacia mi costilla más dédil, hacía el punto estratégico en el que el golpe es mucho más doloroso. No creo que lo evite, no creo que me aparte ni un milímetro de ese impacto. Es tuyo, y como tuyo lo tomo, como tomé el amor en su momento, como vino, directo, sin sospechas.Sin reclamos.
Hablar así.
Entender así
Querer así
Atacar así.
Crecer así.
Creer que tu estabas junto a la ventana, recogiendo la luz, recogiendo todo ese resplandor para crearme un momento de vitalidad, un vestido de domingo de sol, una energía que acompañar a este esfuerzo que fue crear una historia. Un inico y un final, más eternidad que para siempre, más profunidad que espacio.
Gozar así.
Follar así.
Pegar así.
Rasgar así.
Culpar así.
Morir así.
Entender que tras el final puede que no haya nada, ni una pizca de sensaicones, que todo esté vendido, que yo fui comprada para saciarte, para llenarte de caprichos, para llenarme tú amí con ese líquido viperino. Lo bebí, lo saboreé y abusé como tú hiciste conmigo.
Mentir así.
Dormir así.
Terminar así.
domingo, 12 de febrero de 2012
El laberinto de sensaciones que has creado, se traduce en tres ideas básicas.
Tres ideas que me atormentan cada madrugada, que no me dejan descifrar mi propia mente.
Mientras tanto intento aparentar que todo va bien, que todo sigue su curso.
Me obligas a que sea mi propio enemigo, me presionas a que busque las formas de acabar con mi propia libertad, con mi propia felicidad. Ser una sonrisa muda, una duda en progreso, un alma hueca.
Todo se acumula dentro de mí, pretende salir, pretende jugármela en cuanto se apaguen las luces.
viernes, 3 de febrero de 2012
domingo, 29 de enero de 2012
Creo en ello.
En eso que llaman el destino.
El momento, el lugar, la hora, las palabras exactas.
Creo en ello sin miedos, sin complicaciones, sin barreras.
Tú estabas ahí, volteaste la mirada y justo yo pasé.
Es mi religión, es mi creencia, es mi forma de ver las cosas.
Nada más allá de la realidad, hay sospresas, hay datos equivocados, hay problemas.
Pero es eso, solamente eso, el momento. El instante en el que nos vimos.
Creo en ello pese a todo, a pesar de que puede que tú no lo hagas.
Pero las creencias son así, sólo hace falta que uno, sólo uno, crea en ello.
Y sucede.
En eso que llaman el destino.
El momento, el lugar, la hora, las palabras exactas.
Creo en ello sin miedos, sin complicaciones, sin barreras.
Tú estabas ahí, volteaste la mirada y justo yo pasé.
Es mi religión, es mi creencia, es mi forma de ver las cosas.
Nada más allá de la realidad, hay sospresas, hay datos equivocados, hay problemas.
Pero es eso, solamente eso, el momento. El instante en el que nos vimos.
Creo en ello pese a todo, a pesar de que puede que tú no lo hagas.
Pero las creencias son así, sólo hace falta que uno, sólo uno, crea en ello.
Y sucede.
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