miércoles, 14 de diciembre de 2011

lunes, 12 de diciembre de 2011

A veces, en ciertas noches que no estás, intento dibujar tu cuerpo sobre la sábana.
Hago que mi brazo izquierdo me toque como si fuera tu brazo derecho.
Me pongo boca abajo y miro por encima de mi hombro por si acaso estás detrás de mí, acariciando mi espalda.
Comienzo a tocarme, como si fueras tú el que me toca, y gimo, como si estuvieras allí para escucharlo.

A veces, en ciertas noches que no estás, intento dibujar tu cuerpo sobre la sábana.
Me relamo los labios por si saben a los tuyos e imagino que me besas dulce y salvajemente.
Mis pezones señalan al punto en el que tu cabeza debería estar y observarlos.
Mi aliento se para a ratos persiguiendo el ritmo de tu aliento, que aunque está ausente, se ha quedado en mi memoria.

A veces, en ciertas noches que no estás, intento dibujar tu cuerpo sobre la sábana.

domingo, 11 de diciembre de 2011

Hubo una historia
con finales anteponiéndose a las causas.
Una chica de gran sonrisa y lagrimal delicado.
Temerosa de sus propios movimientos, de sus propias sombras, de sus pequeños pasos.

Hubo una historia
con principios anteponiéndose a las consecuencias.
Un chico de pequeña sonrisa y lagrimal vacío.
Temeroso de sus pies paralizados, de las luces alumbrando sus grandes pasos.

Hubo una historia, reflejada en sus pupilas, que alguien contó en voz baja.







viernes, 9 de diciembre de 2011

Y aquel  día nueve de un otoñal noviembre, cuando el reloj marcaba las 23:44 horas
sonó esta canción y lo demás se queda en la intimidad.


domingo, 4 de diciembre de 2011



Que bonito que los descubrimientos de un domingo de diciembre
tenga forma de poema
Ella, amarillo témpera en su melana no dejó de observarle.
Él, negro crepuscular en su cabelo le permitió mirar.

Ojos prendados de sonrisa. Bocas llenas de imágenes.
Manos colgadas de hombros esperando ser tocados.

Ellos eran unos enamorados, ellos lo tenían todo y si no lo tenían, lo tendrían.

Ya no eran sentimientos tristes, simplemente sentimientos.
Quizás un día los hubiera pero lo esperaban con calma.

Ella, verde lima en su pupila le besaba.
Él, negro oliva en su iris le permitía ser besado.


Quizás no sean nada, pero lo son todo juntos y sino, lo serán.