domingo, 4 de diciembre de 2011



Que bonito que los descubrimientos de un domingo de diciembre
tenga forma de poema
Ella, amarillo témpera en su melana no dejó de observarle.
Él, negro crepuscular en su cabelo le permitió mirar.

Ojos prendados de sonrisa. Bocas llenas de imágenes.
Manos colgadas de hombros esperando ser tocados.

Ellos eran unos enamorados, ellos lo tenían todo y si no lo tenían, lo tendrían.

Ya no eran sentimientos tristes, simplemente sentimientos.
Quizás un día los hubiera pero lo esperaban con calma.

Ella, verde lima en su pupila le besaba.
Él, negro oliva en su iris le permitía ser besado.


Quizás no sean nada, pero lo son todo juntos y sino, lo serán.

jueves, 24 de noviembre de 2011

La luz estaba apagada. Las palabras dulces y tiernas comenzaron a reproducirse a escasos centímetros de sus bocas.
Entre beso y beso, sus cuerpo cada vez estaban más unidos.
Desnudos, sin muros, aquello era el paraíso.

Un suspiro y un par de palabras "mi chica"
¿De verdad? - insitió ella con voz temblorosa
- De verdad- aclaró él- y yo tu chico.
- ¿De verdad? - repitó incesantemente
- ¿Quiéres ser mi chica?
- Si

Y lo que allí sucedió es una bonita y tierna historia de alcoba que acaba de empezar.


martes, 22 de noviembre de 2011

Isolda lloró hasta quedarse seca. Las lágrimas sabían a rabia, a tristeza y a rencor.
No pudo más y cayó de rodillas, las fuerzas le fallaron, el corazón comenzó a enfriarse.
Su cuerpo, tendido en el suelo, pedía a gritos ser salvado.

domingo, 20 de noviembre de 2011

Te desafio, corazón. Te desafio a que te atrevas a decírmelo. Aquello de lo que tienes tanto miedo. Sé que lo estás deseando Qué me hagas tuya, formar parte de ti, como una anexo a tu cuerpo al que poder tocar y acariciar continuamente. Te desafío corazón. Te desafío a que me quieras como te quiero yo
Mientras hacian el amor no pudo dejar de observarla.
Tenía miedo de que si la debajaba de mirar se desvanecería entre los orgasmos, como un suspiro, como un sueño.
Ella con los ojos cerrados, sentía su mirada fija y su aliento impregnado de amor.

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Las sabanas tapándote la espalda.
Nuestros pies cruzados mientras la mañana va vistiendo nuestro amor.
La madrugada se nos queda pequeña, el día nos separa demasiado.
Mientras te acaricio la espalda me siento feliz.
¿Dónde estabas todo este tiempo?