Peor para el sol que no se atreve a luchar contra la nieve que tapa los agujeros de tu despedida.
Hoy he visto fotos tuyas que había creido romper, letras tuyas que había pensado tirar y música que una vez me regalaste.
La caja de recuerdos, de bagatelas de historietas, de vivencias tiene que quedar vacía, es ella o yo, es el recuerdo o el vivir de nuevo. Pero el sol sigue allí, aunque no lo note, aunque no caliente, aunque no me mire de frente. Y sigue ahí todo ese engranaje de sentimientos, congelado por la nieve, como si volviera dentro de un tiempo a florecer. Y lo sabes y lo se y el tiempo debe pasar y nos recompensará, porque mi cuerpo lo hizo el sol para derretir tu nieve, tu fría nieve.
domingo, 10 de enero de 2010
sábado, 9 de enero de 2010
viernes, 8 de enero de 2010
Quise no hacer daño, pero mis manos rompieron civilizaciones.
Mis pies destruyeron bosques y derramaron mares.
El daño volvió a mí convertido en palabras.
Quise borrar mis actos, pero me obligué a mirar para delante.
Chevalley me dijo al odio "Algo debe cambiar para que todo sigal igual"
Y aquí estoy, con mis manos impregnadas otra vez de frases sin sentido,
para que alguien, aún más sin sentido, quiera leerlas.
Mis pies destruyeron bosques y derramaron mares.
El daño volvió a mí convertido en palabras.
Quise borrar mis actos, pero me obligué a mirar para delante.
Chevalley me dijo al odio "Algo debe cambiar para que todo sigal igual"
Y aquí estoy, con mis manos impregnadas otra vez de frases sin sentido,
para que alguien, aún más sin sentido, quiera leerlas.
sábado, 12 de diciembre de 2009
miércoles, 9 de diciembre de 2009
Tu "yo" se clavó en mí como una espina.
Quise que cada día se clavara más y me impidiera respirar;
el deseo de que sin respiración mi palpitar fuera más fuerte y lo oyeras desde la distancia.
Tu "nosotros" se hizo más asiduo entre mis verbos.
Quise que un "nuestro" significara siempre un "tuyo" y un "para siempre";
el deseo de que sin tu lengua el verbo se quedara sin sujeto y no quisieras intentarlo.
El eterno retorno nos hace volver a cruzarnos, a querernos, a amarnos.
Quise que cada día se clavara más y me impidiera respirar;
el deseo de que sin respiración mi palpitar fuera más fuerte y lo oyeras desde la distancia.
Tu "nosotros" se hizo más asiduo entre mis verbos.
Quise que un "nuestro" significara siempre un "tuyo" y un "para siempre";
el deseo de que sin tu lengua el verbo se quedara sin sujeto y no quisieras intentarlo.
El eterno retorno nos hace volver a cruzarnos, a querernos, a amarnos.
domingo, 6 de diciembre de 2009
martes, 1 de diciembre de 2009
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