Eso es lo que espero, hacer lo incorrecto, de la forma más correcta.
A cruzar la calle mirándo solo en un sentido.
Esperar que se me cruce un gato negro y descubrirle una mancha blanca.
A que se me rompa un cristal y así evitar mirar mis defectos.
Cruzar por debajo de una escalera y evitar el charco de la calle.
A lenvantarme con el pie izquierdo y hacer todo lo que me propuse esa mañana.
Que se derrame la sal y dibujar frases en el mantel.
A repartir el pan en la mesa, y saber que aunque sea el primero en morirme tuve grandes amigos.
Abrir el paraguas en casa para saber que no temo a los chaparrones de emociones.
Puede que por una vez un tuerto me haya mirado el alma.
lunes, 12 de enero de 2009
viernes, 9 de enero de 2009
Hoy alguien me entregó una caja de música que contenía esto:
"Incluso en mis horas más bajas, siento las palabras burbujeándo dentro de mí.
Tengo que volcarlas sobre el papel o se apodera de mí algo peor que la muerte.
Palabras, no como algo valioso, sino como algo necesario; sin embargo, cuando empiezo
a dudar de mi capacidad de trabajar con palabras, sencillamente leo a otro escritor, y entonces
se que no tengo de qué preocuparme. Compito solo, contra mí mismo, por hacerlo bien, con autoridad y fuerza; con placer y riesgo...."
El resto de sensaciones que me produjo esa caja, me las guardo, más que nada porque fueron tan intensas que son difíciles de reproducir con vocales y consonantes.
Gracias
"Incluso en mis horas más bajas, siento las palabras burbujeándo dentro de mí.
Tengo que volcarlas sobre el papel o se apodera de mí algo peor que la muerte.
Palabras, no como algo valioso, sino como algo necesario; sin embargo, cuando empiezo
a dudar de mi capacidad de trabajar con palabras, sencillamente leo a otro escritor, y entonces
se que no tengo de qué preocuparme. Compito solo, contra mí mismo, por hacerlo bien, con autoridad y fuerza; con placer y riesgo...."
El resto de sensaciones que me produjo esa caja, me las guardo, más que nada porque fueron tan intensas que son difíciles de reproducir con vocales y consonantes.
Gracias
miércoles, 7 de enero de 2009
Borrachos de sudor
El jadeo, cada vez más profundo, dejaba en mi garganta un sabor a cerezas y moras silvestres.
Por mi frente resbalaban un sinfín de gotas, que chocaban en mis labios y se mezclaban en mis papilas gustativas. Varias veces me habría preguntado a que sabe el deseo.
Una mezcla de azafrán, de canela y limón hacía que cada vez tuviera más sed de aquel instante. Me hice adicta en aquellas noches. Con cada puesta del sol, mis manos te buscaban con ganas, y mi pelo se enredaba a tus caderas.
Recuerdo que el olor que desprendían las sábanas era una mezcla de naturaleza y libertad. Nadie nos paraba, nunca mirábamos el reloj. Pero una noche, entre los gritos de las noches, mi léxico se quedó mudo.
Por mi frente resbalaban un sinfín de gotas, que chocaban en mis labios y se mezclaban en mis papilas gustativas. Varias veces me habría preguntado a que sabe el deseo.
Una mezcla de azafrán, de canela y limón hacía que cada vez tuviera más sed de aquel instante. Me hice adicta en aquellas noches. Con cada puesta del sol, mis manos te buscaban con ganas, y mi pelo se enredaba a tus caderas.
Recuerdo que el olor que desprendían las sábanas era una mezcla de naturaleza y libertad. Nadie nos paraba, nunca mirábamos el reloj. Pero una noche, entre los gritos de las noches, mi léxico se quedó mudo.
lunes, 5 de enero de 2009
Volví a escribir poesía.
Mi piernas en tu espalda,
mis dedos en tu cuello.
Respirando, sientiendo, conociendo cada recoveco.
Fui yo, una mujer delante de un hombre, fui yo Elena.
Sin miedos, o mostrándotelos para no llegar a mentiras.
Con pasión, con ganas de vivir, de olerte, de fundir mi piel con la tuya.
La noche se fue haciendo día, y las ganas no se apagaban
hubiera convertido un día entero en una noche sin tregua.
Me hubiera perdido en tí, porque esta vez no tuve miedo de desnudarme.
Ya sabías como era, sin mentiras, sin falsedades.
Ahora solo vivo, ahora solo sonrio, pero no por tí, sino por mí,
porque primero me propuse vivir, y luego llego el momento de hacerlo.
Volví a escribir poesía, pero esta vez en tus ojos.
Mi piernas en tu espalda,
mis dedos en tu cuello.
Respirando, sientiendo, conociendo cada recoveco.
Fui yo, una mujer delante de un hombre, fui yo Elena.
Sin miedos, o mostrándotelos para no llegar a mentiras.
Con pasión, con ganas de vivir, de olerte, de fundir mi piel con la tuya.
La noche se fue haciendo día, y las ganas no se apagaban
hubiera convertido un día entero en una noche sin tregua.
Me hubiera perdido en tí, porque esta vez no tuve miedo de desnudarme.
Ya sabías como era, sin mentiras, sin falsedades.
Ahora solo vivo, ahora solo sonrio, pero no por tí, sino por mí,
porque primero me propuse vivir, y luego llego el momento de hacerlo.
Volví a escribir poesía, pero esta vez en tus ojos.
miércoles, 31 de diciembre de 2008
Se abre una puerta....
No se que me pasa que tengo muchas ganas de gritar,
de sonreir y de sentir. Pueden ser las ganas de vivir, las ganas
de querer a todos los que me rodean, de cuidarles, de que ellos
lo hagan conmigo.
Hoy todo lo malo se acabó, hoy todo lo bueno tiene un principio.
de sonreir y de sentir. Pueden ser las ganas de vivir, las ganas
de querer a todos los que me rodean, de cuidarles, de que ellos
lo hagan conmigo.
Hoy todo lo malo se acabó, hoy todo lo bueno tiene un principio.
Se que tuve un sueño
que aquel sueño olía a humedad, a grosellas, moras y a arándanos.
No recuerdo con exactitud lo que ocurrió,
se que mi vestido azul se enredó en tu espalda,
que mis manos se volvieron locas.
Se que hubo pasión, sentimientos, que yo respiraba
y estaba viva.
Lamento que fuera un sueño,
me alegro de dormir por fín.
que aquel sueño olía a humedad, a grosellas, moras y a arándanos.
No recuerdo con exactitud lo que ocurrió,
se que mi vestido azul se enredó en tu espalda,
que mis manos se volvieron locas.
Se que hubo pasión, sentimientos, que yo respiraba
y estaba viva.
Lamento que fuera un sueño,
me alegro de dormir por fín.
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